jueves, 2 de octubre de 2014

CUSCÚS DE CORDERO

Nutricionalmente puede ser que el cuscús de verduras sea un plato más completo que éste, por eso quizás está más pensado para comerlo a diario. Esta receta de cuscús de cordero con almendras, yo la reservaría para  ocasiones especiales, aunque reconozco que en mi casa siempre hemos comido como si todos los días fueran fiesta.


Ingredientes para 4 personas:

2 kg de cebollas
2 piernas de Cordero a trozos
200 gr de almendra marcona cruda
100 gr de ciruelas pasas
400 gr de Cuscús. Sémola de trigo duro

Un chorrito de miel (opcional)

Sal y aceite

Preparación:

Para este plato, utilizamos sémola precocinada, ya que es más sencillo y el resultado es muy bueno. Aunque dejaremos su preparación para el final del proceso, cuando la carne ya esté cocinada y vayamos a servirlo.

Para empezar, ponemos aceite en una cazuela y cuando esté caliente freimos un poquito las almendras, que retiraremos una vez estén doradas. En el mismo aceite añadimos la cebolla laminada y la dejamos cocer a fuego lento durante mucho rato, ya que tiene que quedar muy blandita y doradita, pero nunca quemarse.

En una sarten o cazuela aparte, vamos friendo el cordero y lo vamos añadiendo a la cazuela donde tenemos la cebolla. Añadimos también las almendras y las ciruelas, cubrimos de agua y lo dejamos hervir durante 1 hora aproximadamente hasta que se reduzca el agua que hemos añadido. Finalmente se pueden añadir unas cucharadas de miel. Con respecto a la miel, hay diferentes opiniones en la familia, pero a mí particularmente me gusta añadirla.

Para la elaboración de la sémola, sólo hay que seguir las instrucciones del paquete. Es muy sencillo.

Para servir este plato, pondremos la sémola en la base y colocamos por encima la carne, la cebolla, las almendras y las ciruelas.



Buen Provecho                                                                                         شهية طيبة

miércoles, 13 de agosto de 2014

CARNE CON ZANAHORIAS

INGREDIENTES para 4 personas

1/2 kg de carne de la parte de la yata 
1 kg de zanahorias 
2 ajos
1 cebolla grande
2 tomates maduros
Comino molido

PREPARACIÓN

Hacemos un sofrito con la cebolla, los ajos y el tomate.

Se añade la carne y se remueve un poco, se añaden las zanahorias cortadas a rodajas y se refríe un poco todo junto. Se cubre con agua y se deja hervir a fuego lento hasta que la carne y las zanahorias estén cocidas, aproximadamente una hora. Se añade apróximadamente una cucharada de comino molido y se remueve.

Se sirve con puré de patatas espeso.

Esta receta es buenísima.

CROQUETAS

Las croquetas están muy de moda. Hace un tiempo yo pensaba que todo el mundo comía croquetas en casa y que todas las madres las sabían hacer, pero me he dado cuenta de que no es así. Hay muchas madres que no cocinan, porqué no les gusta o no saben, por lo que algunos de mis amigos no han comido nunca croquetas en casa y nunca se habían planteado hacerlas hasta que les expliqué lo sencillo que era, ahora las suyas son mejores que las mías.

Para mí son muy sencillas de hacer, ya que en mi casa es una comida habitual, mi madre siempre las ha hecho y supongo que aprendí a hacerlas solo con ver como las hacía ella.

Creo que es una opción muy recomendable para los niños porqué son muy completas, nutritivas y ricas... los niños no se resisten a ellas, por lo menos los de mi familia.


Mi madre las hace habitualmente con el pollo del caldo, particularmente creo que quedan más buenas con el pollo rustido, o a la plancha o con restos de pollo a l'ast, estás últimas son las reinas.
Mi hermana las hace con jamón serrano o ibérico, y también están deliciosas.
A veces también las hacemos de setas o de bacalao y también son muy ricas.

En esta página que me gusta especialmente, se pueden coger ideas de algunos ingredientes con los que elaborar deliciosas croquetas.

http://croquetasenbarcelona.wordpress.com/sabores/ 

Esta es nuestra receta, con sus pequeñas variaciones.

INGREDIENTES

1 pechuga o un muslo de pollo en cualquiera de las versiones, plancha, rustido... a l'ast...
1 cebolla mediana
2 cucharadas de harina
caldo
leche
Un poquito de nuez moscada rallada (opcional)

1 huevo
Pan rallado








ELABORACIÓN



Rallamos o cortamos a cuadradillos pequeños la cebolla.


Picamos el pollo, con una picadora o bien podemos cortarlo a trocitos pequeñitos con una tijera. 






Doramos la cebolla en una sartén con un chorrito generoso de aceite, y cuando está dorado, añadimos el pollo y lo freímos todo junto.











Hacemos un hueco en medio y añadimos las dos cucharadas de harina, que deberemos dorar un poquito, esto es importante, ya que si la harina queda cruda notaremos el sabor y no es recomendable. 









Cuando empieza a perder el color blanco, consideramos que está lista para añadir la leche. Inicialmente hacíamos las croquetas únicamente con leche, pero un día para hacerlas más sabrosas pensé añadir un poco de caldo y creo que mejoran mucho.


Así que añadimos un poco de caldo y un poco de leche y vamos removiendo de manera que se vaya ligando la masa. Es recomendable ir añadiendo el líquido poco a poco, ya que si nos pasamos nos quedarán líquidas y nos costará darles la forma. Así que lo haremos poco a poco hasta conseguir una masa ligada y ligeramente espesa. 






Si el pollo es del caldo, seguramente deberemos añadir sal, si es a l'ast, quizás debemos vigilar porqué serán más sabrosas. Recomiendo añadir la sal a la masa cuando la estemos cocinando para que no queden sosas, pero tampoco saladas.








Una vez hayamos terminado de ligar la masa, la vertemos en un plato y la extendemos para que se enfríe. Yo suelo taparla con un papel film para que no cree costra. Cuidado que esta masa está buenísima y si los niños la prueban estamos perdidos. Mi madre nos dejaba rebañar la sarten y nos daba alguna cucharadita de masa recién hecha, pero cuando se daba la vuelta, mi hermana y yo atacábamos el plato....









Para poder formar las croquetas, la masa debe estar fría, esto es muy importante. Mi prima Ana me enseñó a hacer la forma con dos cucharas, es muy fácil y limpio.














Para freírlas, las pasaremos primero por huevo batido, y después por pan rallado, cuanto más bueno sea el pan rallado, más buenas y más crujientes serán las croquetas.











BON PROFIT

CUSTODIA COMPARTIDA

¿De quien son los hijos?

Seguramente la primera respuesta que viene a la mente, es que los hijos son de sus madres, sin embargo lo cierto es que los hijos no son propiedad de nadie; no pertenecen a sus madres ni a sus padres; aunque también es muy cierto que en caso de hijos biológicos, ya desde el momento de la gestación, la unión celular entre madre e hijo genera un vínculo afectivo muy fuerte para ambos; esto es seguramente lo que hace pensar a muchas mujeres que tienen o tenemos más derechos sobre nuestros hijos de los que pueda tener su padre.

Hace un tiempo, dando un paseo con mi hijo de 11 años se me ocurrió hacerle una pregunta sencilla, esperando un respuesta concreta, sin embargo, la respuesta fue totalmente la contraria a lo que yo esperaba. Le pregunté -¿me echas de menos cuando estás con papa? y él, sin pensarlo dos veces me respondió -no, con una pequeña y casi imperceptible mueca de asombro y esa cara indescriptible pero sobradamente conocida que ponen los niños cuando sus madres hacen ese tipo de preguntas. Entonces seguí con mi pequeño interrogatorio, y pregunté obviamente si cuando estaba conmigo echaba de menos a su padre, por suerte la respuesta fue exactamente la misma -no. Evidentemente la segunda respuesta me tranquilizó, ya que una primera respuesta negativa y una segunda afirmativa habría sido devastadora para mí. 
Supongo que está acostumbrado a ese reparto del tiempo, tiene la atención necesaria por ambas partes, aunque no al mismo tiempo, él como muchos otros niños tiene la atención de sus padres por turnos. Yo imagino que sí debe echar de menos al otro cuando no está, pero cuando él responde a mi pregunta con una negativa, y sigue con lo que hacía con toda naturalidad, es porqué a pesar de no tener a sus padres juntos él se siente cuidado y querido por ambos.
Dos sencillas preguntas y dos sinceras respuestas, que me proporcionaron una pequeña dosis extra de tranquilidad para continuar de acuerdo a las decisiones tomadas. Compartiendo el tiempo que cada uno de nosotros tiene la gran suerte de pasar con él, favorecemos a su desarrollo emocional de manera equilibrada, ya que posiblemente sus necesidades afectivas estén correctamente cubiertas. Evidentemente si él hubiera preguntado si yo le echo de menos cuando no está, mi respuesta habría sido que sí, pero eso es otro tema...

Tras la ruptura de una pareja con hijos, se plantean muchas dudas y se generan muchos miedos; se nos plantean algunas dudas, ¿entenderá lo que estamos haciendo?, ¿es esta la vida que habíamos previsto para él? ¿se convertirá en un niño más triste que los demás? o incluso miedos como por ejemplo... ¿nos culpará en el futuro?
Las decisiones que tomamos respecto a nuestros hijos, requieren reflexiones previas, y a veces resulta complicado porqué es difícil saber si estamos actuando de la forma correcta. Muchas veces las consecuencias de las decisiones que tomemos no se verán reflejadas hasta tiempo después. Tampoco podremos saber si el niño habría sido distinto en caso de que nos hubiéramos separado, porqué está claro que solo podemos vivir una vida, tanto nosotros como él. 
Cuando decidimos una custodia compartida en lugar de un régimen de visitas más restrictivo, no sabemos de qué manera esto va a favorecer o perjudicar a nuestros hijos, pero lo que sí sabemos, o por lo menos yo si sabía o intuía, es que era lo más justo para todos. 

Una amiga me dijo una vez que los niños solamente necesitan dos cosas para crecer sanos y felices, una es comida, la otra amor. Como vivimos en un país desarrollado, no sabría decir en qué orden... Evidentemente todos tratamos de darles mucho más, a veces les damos cosas que sencillamente no necesitan, por eso siempre recuerdo estas palabras cuando tengo alguna duda. Y algo que yo considero muy importante para su desarrollo, confianza en ellos mismos, amor por sí mismos, porqué solo así creerán que son merecedores de que les ocurran cosas buenas. 

La custodia compartida no es una opción fácil para ninguno de los implicados, para el niño implica dos casas, aparentemente dos vidas... una con su padre y otra con su madre. Para los padres implica el doble de muchas cosas, y requiere una organización bastante disciplinada. Es necesaria una buena comunicación y un buen entendimiento para que el día a día funcione. Además requiere algo que considero fundamental, que es una gran dosis de generosidad por ambas partes siempre en favor del niño. Debemos olvidarnos de lo que es mejor para nosotros mismos y pensar primero en la estabilidad de los niños, porqué solo así conseguiremos que a pesar de todo los niños crezcan felices.

Tengo que explicar que en mi caso, desde el primer momento tuve muy claro que esta era la mejor opción para todos, aunque es una decisión que como madre no es fácil tomar, ya que el tiempo sin mi hijo se hace muy largo, y se echa mucho de menos a un niño pequeño cuando no puedes estar con él. Pero por esa misma razón, pensé que privar a su padre de estar con él y limitar el tiempo a un par de tardes a la semana, me parecía una crueldad de la que yo no quería ser partícipe. Si los padres se implican en el cuidado de los hijos desde que nacen y son tan capaces como nosotras, no es justo limitar el tiempo que comparten con sus hijos a una tarde a la semana y un fin de semana cada dos. Aunque supongo que cada caso es distinto y en esto como en muchas otras cosas no se puede generalizar.

Particularmente creo que si exigimos igualdad, debemos concederla también. 



lunes, 17 de marzo de 2014

SALSA ROMESCO PARA CALÇOTS

Esta receta de salsa romesco es bastante fiel a la receta original, es la receta que siempre hemos utilizado en mi casa. Mi madre la aprendió a hacer hace muchos años y creo que la habremos pasado a cientos de amigos desde entonces. Es buenísima pero no porqué lo diga yo, sino porqué así lo opinan todos los que la han probado. Es exquisita.

INGREDIENTES para 6-8 personas

4 tomates maduros grandes
1 cabeza de ajos
2 pimientos choriceros
50 gr. de almendras tostadas
50 gr. de avellanas tostadas
1 rebanada de pan tostado o una tostada
Un chorrito de Vinagre
Una cucharadita de sal
Aceite de oliva

PREPARACIÓN

Lo primero que haremos será precalentar el horno a 200º para escalivar los tomates y el ajo. Seleccionamos la opción de calor por debajo y colocamos la bandeja del horno en la zona central. Los ponemos en un recipiente apto para horno, pinchamos un poquito los tomates y la cabeza de ajos la colocamos tal cual, y horneamos unos 20 minutos hasta que todo quede blandito. 


Mientras se asan los tomates y el ajo, ponemos los pimientos choriceros en remojo para que se ablanden y así poder eliminar la piel. Es imposible pelarlos, así que lo que haremos cuando estén blandos será rascar la pulpa con una cuchara hasta extraerla completamente, y desechamos la piel. Solo utilizaremos la pulpa para nuestra salsa.

También es importante que pelemos las almendras y las avellanas para que la salsa quede fina y con el color que nos interesa, la piel haría una salsa más oscura y nos haría variar el sabor.

Una vez tenemos todos los ingredientes preparados, pelamos los tomates, separamos los ajos y los vamos pelando uno a uno, si resulta difícil pelarlos ajos, los apretamos para sacar el interior y eliminar la piel.

En el vaso de la batidora echamos los tomates, los ajos, las avellanas y almendras, la sal, el pan tostado remojado en vinagre (es mejor poner poco, un chorrito será suficiente, y cuando la salsa esté terminada la probamos y añadimos un poquito más si creemos que es necesario; el exceso de vinagre es difícil de corregir, así que mejor ser prudentes la primera vez que hacemos esta salsa, de añadir siempre estamos a tiempo), finalmente añadimos un chorro grande de aceite y batimos bien como si estuviéramos haciendo una mayonesa hasta que quede la salsa finita y ligada. Añadimos aceite hasta que conseguimos el vaso de la batidora lleno. 

sábado, 15 de marzo de 2014

COCA DE LLARDONS

INGREDIENTES

1 paquete de hojaldre
50-75 gr de "llardons" chicharrones
5 cucharadas de azúcar
50 gr de piñones







PREPARACIÓN
La masa de hojaldre se comercializa en diferentes formatos. Esta receta está explicada con una masa de hojaldre rectangular, ligeramente más pequeña que el tamaño de la bandeja del horno y relativamente fina. Existen otras masa más pequeñas y más gruesas, sobretodo las congeladas, en este caso yo la estiraría con el rodillo para hacerla más fina.
Como esta masa ya es relativamente grande, pero aún puede dar un poco más de sí, la estiramos con las manos y la dividimos en dos sin separarla del todo. En una de las mitades extendemos los "llardons" que habremos picado con un rodillo y espolvoreamos con 3 cucharadas de azúcar. 
Con la cantidad de azúcar propuesta no queda demasiado dulce, si somos muy golosos podemos añadir una cucharada más.

Doblamos el resto de la masa sobre esta mitad y apretamos los bordes para que queden unidas las dos mitades. Espolvoreamos con 2 cucharadas más de azúcar y echamos los piñones por encima.
Colocamos en la segunda muesca del horno (desde arriba) y horneamos sólo con calor por debajo durante 15 minutos. El calor del horno la dorará ligeramente por encima y la cocerá por dentro. Si gusta más dorada, la ponemos unos minutos al grill, controlando que no se dore demasiado y no se queme.

Cuando se enfríe estará lista para comer.
Esta coca es muy sencilla de hacer, y le gusta a casi todo el mundo, incluso a aquellos a los que no les gusta demasiado el dulce. 



Si queremos una coca del tamaño de toda la bandeja del horno, necesitaremos 2 hojas de hojaldre y el doble del resto de ingredientes.

lunes, 3 de marzo de 2014

BUÑUELOS DE VIENTO

Con esta cantidad de ingredientes, me han salido casi 600 gramos de buñuelos.

INGREDIENTES


150 gr de harina 
1/2 vaso de leche

1/2 vaso de agua
1 chorrito de anís
1 cucharada de mantequilla
1 cucharada de manteca de cerdo
2 cucharadas de azúcar
3 huevos 
1/2 sobre de levadura Royal
ralladura de limón y de naranja

Azúcar para espolvorearlos 
Aceite de oliva para freírlos




También se pueden hacer solo con mantequilla, ya que es más fácil tener en casa mantequilla que manteca.
Ocurre lo mismo con la leche y el agua, se pueden hacer solo con leche o solo con agua.
Igual con la ralladura de los cítricos, se puede usar solo limón o solo naranja.
Aunque yo los hago con los ingredientes que indico y están buenísimos.


PREPARACIÓN

En un cazo se ponen todos los ingredientes excepto la harina y la levadura y los huevos, se remueve un poquito para que la manteca y la mantequilla se disuelvan y se deja que empiece a hervir, entonces se retira del fuego. 

A continuación se añade la harina junto a la levadura, toda de una vez y se bate enérgicamente para que se mezcle bien con el líquido, yo esto lo hago con unas varillas aunque también va bien con una cuchara de madera. La mezcla debe quedar muy homogénea. Cuando ya está todo bien mezclado, añadimos un huevo y batimos bien hasta que la masa lo absorba por completo, y así vamos añadiendo un huevo tras otro hasta que nos quede una masa muy fina y elástica. Esta masa debe reposar un par de horas.



Para freír los buñuelos, ponemos en una paella aceite de oliva y calentamos a fuego fuerte, con la ayuda de dos cucharas hacemos bolitas que introducimos en el aceite, podemos retirar la paella del fuego mientras vamos echando las bolitas, y cuando están todas en la paella, entonces lo volvemos a poner en el fuego y podemos bajarlo a fuego medio. Vamos friendo los buñuelos y les vamos dando la vuelta con una espumadera para que no se quemen. Las bolas no deben ser muy grandes, porqué como hemos puesto un poco de levadura, se van hinchando a medida que se van friendo. Hay que dejarlos un buen rato, sin que se quemen, para que no queden crudos por dentro, por eso conviene que el fuego no esté demasiado alto.


Una vez están dorados, los sacamos de la paella y los ponemos en un plato con papel absorbente, y cuando se enfríen un poquito los espolvoreamos con bastante azúcar. Cuando se enfríen, que no tardan mucho, ya están listos para comer. 
Cuidado que es imposible comer solo uno... están buenísimos.


Se pueden rellenar con nata, trufa o crema pastelera, pero tal cual con azúcar están realmente ricos y son más ligeros.



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